"No me puedo olvidar de nuestra última conversación, necesito verte"
Decía tu carta, empacada en un sobre blanco y muy sencillo, para venir de ti. Contenía tan pocas y desconcertantes palabras que me sentía insatisfecha y vacía. Después de nuestro final no esperaba volver a saberte, ni encontrarte y tampoco pensaba buscarte, pero siempre fuiste así: confuso y poeta. Entonces todo lo arreglabas con un humilde juego de palabras que combinaban totalmente, mientras yo te escuchaba recitarme bajo noches obscuras y calladas, repletas de estrellitas y lunas mudas. Me sentaba horas para contemplarte en la distancia, tan distinto, tan único, sin explicarme como deje que te fueras.
No sabía como iniciar una respuesta entonces me miraba al espejo, intentando hallar algo inexistente en mi, tal vez esa inspiración tan tuya con esos versos, pero nada, no había nada, no te dije mucho, pero te lo dije todo, lo sabes..
"Fugaz como llego, fugaz que se vaya, linda estrella, Adiós"
Fue así como rompí tu corazón y el mio a eso de las 12 de la madrugada, viendo como mis sesos se revolcaban con el aire y el rocío, mientras caían al pavimento de la congelada calle, muriendo por ti, fugaz estrella.

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