Espejismo


Frente a mi espejo una silueta añeja,
que solo vuelve cuando el alma está destrozada,
y se dice a sí misma
vuelta lluvia, llena de grietas por el cuerpo;
que ya es hora de los lamentos,
que es el momento preciso para refugiarse
bajo la cama y soñar con los ojos encharcados.
Y así mismo morir de amor, o de pena,
pero morir, con todo el dolor que trae consigo
y no llevar más que la tristeza
de no haber vivido como un feliz ignorante,
sino como un suicida poeta.

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