Aquí



Finalmente vuelvo aquí,
donde mis palabras tienen sentido,
donde las hojas rayadas dejan de serlo
y se convierten en cuentos
o cartas de amores enfermizos,
aquí, donde huele a mar y a amar también,
donde se guardan historias olvidadas,
donde no hay pasado ni prejuicios,
aquí, donde se escucha el eco de mis tarareos, 
donde retumban aleteos emplumados,
aquí, donde se hace el amor
y a veces la guerra,
aquí, donde por el azar elegí 
guardar mi ropa, fotos, libros
y hacerla mi pieza, mi lugar en ésta casa,
aquí, el sitio que prefiero cuando duermo fuera;
no hay otra cama como ésta
que mejor me entienda,
es como si hasta las paredes me quisieran
que hacen de esto una constante inspiración.


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