Nació un día sin identidad,
y tan repentinamente tenía dueño,
rumbo,
límites,
sueños,
alegrías,
mares,
desalientos.
Tenía todo,
menos opciones,
orgullo,
decisión,
tenía todo
menos posibilidades,
tenía TODO
menos sinceridad al rededor,
tenía y tenía
pero nunca identidad.
Entonces, no tenía nada,
sólo una venda en los ojos
y un par de labios mentirosos de compañía.

Comentarios
Publicar un comentario