Sin destino:
Sé que esos labios me pertenecen,
tu mirada te delata,
y mi sentido me advierte tus falencias;
dice que besas esperando
a que en medio del juego
aparezcan mis labios para amarrarte
y darte lo que tanto suplicabas,
por lo que tanto rogaban tus manos
tras mi espalda.
Yo sé amor,
que a veces me extrañas
y anhelas con que tus errores
hubiesen sido una mentira más,
que tu cama te grita la vida en falso
que construiste a mi lado
y que cada que caminas
te encuentras con retazos de mi piel.
Sé que agonizas entre el amor
que estas viviendo,
y que tu calma ahora es sólo una palabra,
pero también sé que luchaste
muy poco por mi cariño ciego
y que no te importo
desarmar mi parte que habías armado,
y verme derramar mientras huía.
Sé que te dolieron las mentiras,
pero seguro no te dolió menos
que arrojar sin clemencia al vacío
todas las estúpidas materializaciones de mi amor
que inventé para ti.
Conozco una única verdad que me diste
y te agradezco
por haberme arrastrado de tus manos por la vida,
haciéndome sentir completa,
pero no me advertiste
que cuando todo ello desaparece
la vida se convierte en el óbito
y el camino se hace eterno,
que cuando se fue contigo
aquella increíble verdad
todo parecería ser un fin.
Lindo,
los dos sabemos que jamás
nos olvidaremos
y que llegamos a ese inimaginable punto
en el que besamos con el alma la perfección
y así mismo nos tocamos
como si nada pudiese acabar.
Como deseo
que estas letras sean ciertas.
Sé que esos labios me pertenecen,
tu mirada te delata,
y mi sentido me advierte tus falencias;
dice que besas esperando
a que en medio del juego
aparezcan mis labios para amarrarte
y darte lo que tanto suplicabas,
por lo que tanto rogaban tus manos
tras mi espalda.
Yo sé amor,
que a veces me extrañas
y anhelas con que tus errores
hubiesen sido una mentira más,
que tu cama te grita la vida en falso
que construiste a mi lado
y que cada que caminas
te encuentras con retazos de mi piel.
Sé que agonizas entre el amor
que estas viviendo,
y que tu calma ahora es sólo una palabra,
pero también sé que luchaste
muy poco por mi cariño ciego
y que no te importo
desarmar mi parte que habías armado,
y verme derramar mientras huía.
Sé que te dolieron las mentiras,
pero seguro no te dolió menos
que arrojar sin clemencia al vacío
todas las estúpidas materializaciones de mi amor
que inventé para ti.
Conozco una única verdad que me diste
y te agradezco
por haberme arrastrado de tus manos por la vida,
haciéndome sentir completa,
pero no me advertiste
que cuando todo ello desaparece
la vida se convierte en el óbito
y el camino se hace eterno,
que cuando se fue contigo
aquella increíble verdad
todo parecería ser un fin.
Lindo,
los dos sabemos que jamás
nos olvidaremos
y que llegamos a ese inimaginable punto
en el que besamos con el alma la perfección
y así mismo nos tocamos
como si nada pudiese acabar.
Como deseo
que estas letras sean ciertas.

Comentarios
Publicar un comentario