Tan sólo quiero que vuelvas a mí,
sin pretextos,
que vuelvas,
sin comas, ni puntos suspensivos.
Que quites estas arrugas que se me hacen en la frente
cuando no estás presente,
que me alivies,
que regreses.
Quiero eso que esconden tus labios,
tan sellados,
tan lejanos.
Te pediría rigurosamente que no te alejaras,
pero no puedo ser tu ancla,
no quiero ser la espina que pasa por tu garganta.
Tampoco sé que deba ser,
por mal recuerdo ya pasé,
y como tu complemento fallé.
Tú en cambio eres
una canción que rueda por mi mente,
esa melodía que hipnotiza, que me quita lo deprimente.
Eres dueño de mis excusas
para huir de los demás,
para sólo mirar a donde vas.
Eres un usurpador,
una inyección con veneno,
un terrible embustero.
Eres mi rima y mi prosa,
que destroza
este inútil intento por hacer que me mires de nuevo.

Comentarios
Publicar un comentario