Eres uno más entre mis fantasmas,
de esos que me corroen las entrañas,
y acribilla cada una de mis vigilias.
La ciudad se ha desolado,
tal como lo avecinamos,
y te encuentras a ¡quién sabe cuántas millas!
Este es uno de esos aullidos de contrición
y tú sabes quien llora hoy,
porque el aire se vuelve insoportable
mientras me derribo, de nuevo, en menos de un año.

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